domingo, 11 de diciembre de 2011

Sugerencias para mejorar la memoria y la concentración

Los sobrevivientes de cáncer han encontrado muchos métodos que ayudan a mejorar la memoria después del tratamiento del cáncer. Ensaye estas ideas a ver si le funcionan:
  • Compre un cuaderno (o una agenda) y úselo para planear su día. Escriba todas las tareas, cuánto tiempo le tomarán y dónde necesita ir. Programe todo el día, incluidas las horas nocturnas. Simplifique el plan y sea realista acerca de cuánto puede hacer en un día.
  • Ponga pequeños letreros por toda la casa, para recordar lo que tiene que hacer. úselos para recordar tareas como: 1) sacar la basura y 2) cerrar la puerta con llave. Consejo: ponga sólo dos o tres letreros. Si tiene demasiados, puede que no les haga caso.
  • Agrupe números largos (como números telefónicos y códigos postales) en "segmentos". Por ejemplo, el número telefónico 812-5846 puede repetirse como "ocho-doce, cincuenta y ocho, cuarenta y seis".
  • "Repita en voz alta" algo que tiene que hacer, para ayudarse a permanecer concentrado. Cuando lleve a cabo una tarea en un cierto número de pasos, como cocinar o trabajar en la computadora, vaya diciendo en voz baja cada paso.
  • Aprenda unas técnicas de relajaciónSi se condiciona para relajarse, puede permanecer calmado incluso en momentos de estrés. Controlar el estrés puede mejorar la memoria y la atención.
  • Antes de asistir a eventos familiares o actividades del trabajo, practique en voz alta la información que desea recordar, como nombres, fechas y puntos clave que quiere resaltar.
  • Repita lo que quiere recordar. Decir las cosas un par de veces puede ayudarle a mantener la mente puesta en la información.

Cómo enfrentar cambios en la memoria y la concentración

"Yo les digo que es un 'momento de vejez', pero noto que tengo más de esos momentos ahora y estoy seguro de que el tratamiento tuvo algo que ver con eso", señaló un sobreviviente de más de 70 años. "Para mí el peor efecto es no ser capaz de concentrarme en la forma en que solía hacerlo" añadió un sobreviviente joven. "Me preocupa que pueda afectar mi trabajo".
Las investigaciones muestran una de cuatro personas con cáncer informa problemas de memoria y concentración después de la quimioterapia. Se necesitan más investigaciones para descubrir qué causan estos cambios.
Estos efectos pueden comenzar poco después de la terminación del tratamiento, o pueden no aparecer hasta muchos años después. No siempre desaparecen. Si una persona es mayor, es difícil determinar si estos cambios en la memoria y la concentración se deben al tratamiento, o al proceso de envejecimiento. De cualquier manera, algunos sienten que no se pueden concentrar como antes lo hacían.
Las investigaciones apenas están comenzando a explorar quién puede desarrollar problemas de memoria y de concentración. Parece ser que las personas que han tenido quimioterapia sistémica, o radioterapia en la zona de la cabeza, tienen un mayor riesgo de padecer estos problemas. Las personas que han recibido dosis altas de quimioterapia pueden verse particularmente afectadas por los problemas de memoria, pero incluso quienes han recibido dosis estándar han informado cambios en la memoria.
El médico o la enfermera puede ayudarle con los problemas de memoria y de concentración.
La pérdida de memoria y de la capacidad de concentrarse para pensar, leer algo, o hacer algo, ocurre en muchas circunstancias. Si usted se da cuenta que tiene problemas para recordar cosas o personas, o conversaciones recientes, o donde dejó los anteojos o el diario, o el control remoto de la televisión, dígaselo al médico. Pregúntele cómo usted puede superar esos problemas. Hable con el médico si:
  • Cree que un medicamento de los que está tomando causa o agrava el problema.
  • Piensa que sufre de depresión o ansiedad. Estos problemas pueden afectar la atención, la concentración y la memoria.
  • Está pasando por la menopausia. Algunos de los problemas de memoria y concentración pueden estar relacionados con la menopausia.

La depresión y ansiedad

Después del tratamiento, es común sentirse enojado, tenso, triste o deprimido. En la mayoría de los casos, estos sentimientos desaparecen o pierden importancia con el tiempo. Sin embargo, para una de cada cuatro personas, estas emociones pueden volverse graves. Los sentimientos dolorosos no mejoran e interfieren con la vida diaria. Estas personas pueden tener una enfermedad clínica conocida como depresión. En algunos casos, el tratamiento del cáncer puede haber contribuido a este problema, al cambiar la forma en que funciona el cerebro.
La depresión, el sentirse decaído, sin fe o esperanza, es común. Mucha gente siente estos males psicológicos en ciertos momentos de la vida. Las causas son variadas pero los síntomas son parecidos en todos los casos. El médico sabe todas estas cosas y se las puede explicar a usted. Pregunte y pídale detalles y ayuda. Hay muchos medios para combatir la ansiedad y la depresión que el médico le puede ofrecer.
Consiga ayuda para la depresión
Hable con el médico. Si el médico diagnostica que usted sufre de depresión, puede referirlo a un especialista. Muchos sobrevivientes buscan la ayuda de terapeutas expertos en depresión y en ayudar a las personas que se están recuperando del cáncer. El médico puede darle también medicamentos para ayudarle a sentirse menos asustado y tenso.
Si le parece difícil hablar acerca de sus sentimientos, puede mostrarle al médico este documento. Le puede ayudar a explicar por lo que está pasando. No sienta que debería ser capaz de controlar estos sentimientos por su cuenta. El buscar ayuda si la necesita, es importante para su vida y para su salud.
¿Cómo sé si necesito ayuda para la depresión o la ansiedad?
Si tiene alguno de los siguientes síntomas por más de dos semanas, hable con el médico acerca del tratamiento.
Síntomas emocionales:
  • Sensación de preocupación, ansiedad, melancolía o depresión que no desaparece
  • Aturdimiento emocional
  • Sensación de abrume, descontrol, inestabilidad
  • Sensación de culpa o inutilidad
  • Sensación de desamparo o desesperanza
  • Irritabilidad y malhumor
  • Dificultad para concentrarse, o sentirse con "el cerebro embotado"
  • Llorar continuamente
  • Enfoque en las preocupaciones o problemas
  • No ser capaz de quitarse un pensamiento de la cabeza
  • No ser capaz de refrenarse de hacer cosas que parecen tontas
  • No ser capaz de disfrutar de ciertas cosas, como las comidas, del sexo o de las relaciones sociales
  • Darse cuenta de que evita situaciones o cosas que son inofensivas y usted lo sabe
  • Tener pensamientos de suicidio o sentir que "ya no aguanta más"
Cambios corporales:
  • Aumento o pérdida de peso no intencional, que no se debe a la enfermedad ni a los tratamientos
  • Insomnio o aumento de la necesidad de dormir
  • Palpitaciones cardíacas, boca seca, aumento de la transpiración malestar estomacal, diarrea
  • Cansancio físico
  • Fatiga que no desaparece, dolores de cabeza y otros dolores y molestias. (éstos síntomas pueden también deberse al tratamiento, o al cáncer mismo. 

Sugerencias para reducir el estrés

Muchos sobrevivientes han encontrado útiles actividades como las que se explican abajo para sobrellevar el cáncer y sus preocupaciones después de que el tratamiento termina. El médico debería informarle sobre estas actividades, pero a veces es necesario que usted mismo le pregunte. Se sabe que hablar con otras personas, particularmente aquellas que no son miembros de la familia o del grupo de amigos, sobre el estar deprimido, triste, o estresado, no es fácil. Sin embargo, como en general es muy beneficioso para el espíritu y el cuerpo hablar de estas cosas vale la pena tratar de preguntarle al médico sobre la posibilidad de participar en actividades como éstas.
El ejercicio. El ejercicio es una forma conocida de reducir el estrés y sentirse menos tenso, haya tenido cáncer o no. Como decía un hombre: "Puedo sentirme un poco abatido, algo muy parecido a la depresión, pero cuando camino durante 45 ó 50 minutos al aire libre, siento que puedo hacerle frente al mundo en cualquier momento". Consulte con el médico antes de hacer un plan de ejercicios y tenga cuidado de no sobrepasarse. Si no puede caminar, busque algún tipo de ejercicio que pueda ser beneficioso.
La danza o movimiento. Las personas pueden actuar sus sentimientos acerca del cáncer en clases de drama o danza usando movimientos corporales. Otros compañeros en la clase podrían hablar de los sentimientos que el "artista" trató de expresar.
Compartir historias personales. Contar y escuchar las historias acerca de la vida con el cáncer, puede ayudar a las personas a aprender, resolver problemas, sentirse más optimistas, ventilar sus preocupaciones y encontrar significado en lo que acaban de vivir. Haga clic aquí para información sobre los grupos de apoyo.
La música y el arte. Incluso las personas que nunca antes han cantado, pintado o dibujado, encuentran estas actividades útiles y divertidas.

Sentirse Estresado

El sentirse estresado es común hoy en día. Cuando a usted le diagnosticaron el cáncer, posiblemente relegó algunos asuntos por un tiempo, como las preocupaciones por su familia, el trabajo o las finanzas. Ahora que el tratamiento terminó, estas presiones pueden empezar a salir a flote de nuevo, precisamente cuando usted ya está cansado y abrumado por otras presiones relacionadas con su enfermedad.
Muchos sobrevivientes de cáncer temen también que el estrés haya desempeñado una función importante en su enfermedad. Es importante recordar que todavía no se conoce la causa exacta de muchos de los tipos de cáncer. Ninguna investigación ha demostrado que el estrés cause cáncer, pero el estrés puede causar otros problemas de salud. Buscar las maneras de reducir o controlar el estrés en su vida puede ayudarle a sentirse mejor.

viernes, 2 de diciembre de 2011

Su mente y sus sentimientos después del tratamiento del cáncer

"Mientras estaba en tratamiento, sentía que estaba liquidando el cáncer. Después del tratamiento, me sentía como si estuviera esperando que cayera el otro zapato".
Cristina, sobreviviente de cáncer de seno y tiroides, 45 años.

Es normal preocuparse por el regreso del cáncer (o sea lo que se llama "recurrencia"), especialmente durante el primer año después del tratamiento. Este es uno de los temores más comunes que tienen las personas después del tratamiento del cáncer. Incluso años después del tratamiento este miedo puede estar siempre presente.
Para algunos el temor es tan fuerte que dejan de disfrutar la vida, no duermen bien, no comen bien y ni siquiera van a las visitas de seguimiento. "¿Qué voy a hacer si me regresa?" decía una mujer. "Nunca pensé que me recuperaría la primera vez". Por supuesto, no todo el mundo reacciona de esta manera. Como un sobreviviente lo expresaba, "el cáncer forma parte de la vida y siempre tenemos esperanzas".
Muchos sobrevivientes cuentan que a medida que pasa el tiempo, el miedo a que el cáncer regrese disminuye y cada vez piensan menos en su cáncer. Sin embargo, incluso años después del tratamiento, algunos sucesos pueden hacer que usted se preocupe por su salud. Estos pueden incluir:
Visitas de seguimiento.
Aniversarios (como la fecha del diagnóstico, o de la cirugía, o del final del tratamiento).
Cumpleaños.
Enfermedad de un miembro de la familia.
Síntomas similares a los que tuvo cuando descubrió que tenía cáncer.
La muerte de alguien que tenía cáncer.
Recuerdos personales. Por ejemplo, una persona dijo que durante la quimioterapia iba a un restaurante en particular, porque las malteadas que servían ahí eran lo único que podía comer. Después del tratamiento tuvo que dejar de ir al restaurante porque le recordaba el tratamiento y se le "revolvía el estómago".

Sugerencias para manejar los temores de que el cáncer regrese

¿Cómo manejar el miedo de que el cáncer regrese? Aquí le brindamos algunas ideas que han ayudado a otras personas a controlar ese miedo y dar paso a la esperanza.
Infórmese. Aprenda sobre el cáncer, sobre lo que puede hacer por su salud ahora, e investigue acerca de los servicios que tiene a su disposición; eso le puede dar un mayor sentido de control. Algunos estudios sugieren incluso que las personas mejor informadas acerca de su enfermedad y tratamiento tienen más probabilidad de seguir con sus planes de tratamiento y de recuperarse del cáncer más rápidamente que quienes no lo están.
Exprese los sentimientos de temor, enojo o tristeza. La capacidad de comunicar y controlar las emociones ayuda a muchas personas a sentirse menos preocupadas. Muchas personas descubren que cuando son capaces de expresar sus sentimientos fuertes, como el enojo y la tristeza, esos sentimientos se van, desaparecen. Algunos resuelven sus sentimientos hablando con amigos y familiares, con otros sobrevivientes de cáncer o con un consejero. Por supuesto, si usted prefiere no discutir su cáncer con otras personas, no lo tiene que hacer. De todas maneras tiene la posibilidad de expresar sus sentimientos pensando en ellos o escribiéndolos en un papel.
Pensar y hablar de sus sentimientos puede ser difícil. Algunas personas quieren simplemente seguir adelante. Se quitan de la mente la idea del cáncer y todo lo que lo acompaña. Aunque es importante no dejar que el cáncer "controle su vida", puede ser difícil hacerlo.
A veces por diferencias del idioma y hábitos sociales y familiares es difícil comunicarse con otros. Por ejemplo, para una persona de la comunidad latina le puede ser muy difícil hablar francamente de sus problemas con gente de otra cultura. Por ello sería conveniente que usted buscara recursos latinos en la zona donde vive, si existen. Si no existen, hay recursos a través del teléfono y la Internet.
Si descubre que el cáncer está "dominando" su vida, debería buscar la forma de expresar sus sentimientos.

miércoles, 30 de noviembre de 2011

Soporte nutricional en pacientes con cáncer

 La desnutrición es común en pacientes con cáncer. Se estima que 80-90% de los pacientes con neoplasias avanzadas o metastásicas presentan una pérdida ponderal superior al 10% de su peso habitual, entre otras manifestaciones. Si bien el fenómeno rotulado como "caquexia asociada al cáncer" es complejo en su fisiopatología, estudios recientes han delineado el rol de diversas citoquinas circulantes. Estas sustancias son péptidos originados en células tumorales, y en linfocitos y macrófagos normales, entre otras, y ejercen poderosos y variados efectos sobre el metabolismo intermedio, la proliferación y muerte celular, y la formación de nuevos capilares (angiogénesis). Numerosos estudios han clarificado por qué es tan difícil incrementar la masa corporal magra en pacientes con cáncer, aún cuando se implementan programas agresivos de apoyo nutricional.

        Los pacientes con cáncer pueden desarrollar deficiencias en vitaminas y oligoelementos, pero la forma más común de depleción nutricional es la desnutrición proteico-calórica. En principio, el tratamiento óptimo de esta condición sería una terapia antineoplásica que erradicara completamente la enfermedad maligna, a expensas de efectos adversos mínimos, y sin generar un deterioro nutricional agregado. Afortunadamente, estas terapéuticas existen en la actualidad (terapia hormonal del carcinoma mamario o prostático, por ej.). Sin embargo, un grupo muy importante de pacientes neoplásicos requiere terapéuticas más agresivas, como cirugía, quimioterapia, radioterapia o manipulaciones inmunológicas. La combinación del trastorno metabólico inducido por la neoplasia, más la desnutrición provocada por los ayunos forzosos (no siempre necesarios) para los estudios y tratamientos y el impacto nutricional de los tratamientos, deja a muchos pacientes en una situación nutricional extremadamente desfavorable.